El Sanse arrasa al Rayo B y presenta sus credenciales antes del nuevo curso
El conjunto de San Sebastián de los Reyes firma un espectacular 8-0 y deja una de las goleadas más contundentes de su pretemporada

La UD Sanse dejó una de las grandes actuaciones de su pretemporada con una goleada que difícilmente pasará desapercibida. El conjunto sansero derrotó 8-0 al Rayo Vallecano B en el encuentro disputado el miércoles 12 de agosto en Matapiñonera y confirmó que llega al tramo final de su preparación con buenas sensaciones.
El resultado habla por sí solo.
Ocho goles en un partido de preparación no son habituales, pero más allá de la contundencia del marcador, el encuentro permitió al Sanse seguir acumulando minutos, probar diferentes alternativas y comprobar el estado de una plantilla que afronta una nueva temporada con la intención de volver a competir por objetivos importantes.
El duelo estaba previsto como el segundo amistoso de la pretemporada sansera, después del empate sin goles ante el Zamora.
Una primera parte que ya marcó diferencias
El Sanse salió al césped con mucha intensidad.
Desde los primeros minutos, el equipo local consiguió llevar el partido hacia el terreno que más le interesaba: presión alta, recuperación rápida y ataques constantes.
El Rayo Vallecano B tuvo dificultades para superar esa presión y apenas consiguió instalarse durante largos periodos en campo contrario.
El Sanse, en cambio, encontró espacios una y otra vez.
La diferencia fue creciendo.
Y el encuentro terminó convirtiéndose en una prueba mucho más cómoda de lo que probablemente esperaba el cuerpo técnico.
Ocho goles y muchas conclusiones
La goleada permitió repartir protagonismo entre diferentes futbolistas.
El Sanse no necesitó depender de un único jugador para generar peligro. Las ocasiones fueron apareciendo desde distintas zonas y el equipo mantuvo la intensidad incluso cuando el resultado ya era claramente favorable.
Eso es precisamente lo que puede resultar más interesante para el cuerpo técnico.
En un amistoso no se trata únicamente de ganar.
También hay que observar cómo responde el grupo.
Y el Sanse respondió con contundencia.
Matapiñonera vuelve a ser un escenario importante
El encuentro sirvió también para que los aficionados pudieran volver a ver al equipo en casa.
Matapiñonera será uno de los escenarios fundamentales durante la temporada y el ambiente de estos partidos de preparación permite ir recuperando poco a poco las sensaciones competitivas.
Después de una temporada 2025/26 en la que el Sanse llegó hasta la final del playoff de ascenso, el listón vuelve a estar alto.
El equipo terminó aquella campaña disputando la eliminatoria definitiva frente al UD Logroñés y se quedó a las puertas del ascenso después de empatar 1-1 en casa tras haber perdido 1-0 en el encuentro de ida.
Ahora toca empezar de nuevo.
Un verano para construir otra vez
El resultado ante el Rayo B llega todavía dentro de una fase de preparación.
Eso significa que el Sanse todavía tiene margen para corregir errores y seguir dando forma al equipo.
Los amistosos permiten precisamente eso.
Probar.
Cambiar.
Dar minutos.
Y comprobar qué futbolistas pueden asumir un papel importante durante el curso.
El 8-0 es una inyección de confianza, pero nadie dentro del vestuario debería confundir una goleada de agosto con el trabajo que queda por delante.
El Rayo B, sin respuesta
El filial rayista no consiguió encontrar soluciones durante prácticamente todo el encuentro.
La presión del Sanse provocó pérdidas y el conjunto visitante terminó sufriendo especialmente cuando el partido se abrió.
La situación del Rayo B tampoco mejoró en los días posteriores.
El viernes 14 de agosto volvió a jugar y perdió 4-0 ante el Getafe B, encajando ocho goles en apenas dos partidos de preparación.
Eso pone todavía más contexto al resultado de Matapiñonera.
Un Sanse que quiere volver a ser protagonista
El gran reto del conjunto sansero será trasladar estas buenas sensaciones a los partidos oficiales.
La temporada pasada dejó al equipo muy cerca de conseguir el ascenso.
Llegar hasta la final del playoff demuestra que el proyecto tiene capacidad competitiva.
Pero también aumenta las expectativas.
El Sanse sabe que no puede vivir permanentemente de lo ocurrido el año anterior.
Tiene que construir un nuevo equipo.
Y debe hacerlo desde la pretemporada.
La goleada llega en el momento adecuado
El calendario todavía permite seguir trabajando.
Después del Rayo B, el Sanse tiene previsto enfrentarse al Rayo Majadahonda el 19 de agosto, antes de medirse al Atlético Baleares el día 22.
Son dos pruebas más para comprobar si el equipo mantiene la línea mostrada ante el filial rayista.
La goleada sirve como aviso.
El Sanse tiene gol.
Tiene ritmo.
Y, al menos en este partido, mostró una capacidad ofensiva enorme.
Ahora tendrá que demostrar que puede mantener ese nivel cuando los partidos ya no sean amistosos.
El objetivo está claro
El 8-0 no suma puntos.
Pero sí puede generar confianza.
Después de quedarse tan cerca del ascenso la temporada pasada, el Sanse necesita comenzar el nuevo proyecto con la mentalidad de un equipo que sabe que tiene argumentos para competir arriba.
La goleada ante el Rayo B es un buen primer mensaje.
No definitivo.
Pero sí contundente.
Ocho goles, ninguna concesión y una noche que deja al Sanse con motivos para ilusionarse antes del comienzo de la competición.