El Racing vuelve a Primera a lo grande: empate con goles y una fiesta inolvidable en El Sardinero
El conjunto cántabro se adelanta 2-0 ante el Villarreal, pero el equipo amarillo reacciona antes del descanso para llevarse un punto en el regreso del Racing a la élite

El Racing de Santander ya ha vuelto a ser equipo de Primera División. Y lo ha hecho de la manera que probablemente habría elegido cualquier aficionado racinguista: con El Sardinero lleno, un partido de máxima intensidad y cuatro goles.
El conjunto cántabro empató 2-2 ante el Villarreal en la primera jornada de LaLiga 2026/27, en un encuentro que comenzó con el Racing lanzado y terminó con los dos equipos repartiendo los puntos.
El resultado deja al Racing con un punto en su regreso a la máxima categoría, pero las sensaciones van mucho más allá de la clasificación.
Porque para Santander, este partido significaba recuperar una escena que llevaba 14 años sin aparecer: el Racing jugando un partido de Primera en El Sardinero.
El Sardinero volvió a sentirse de Primera
Había ganas.
Muchas.
La vuelta del Racing a la élite ha sido uno de los grandes acontecimientos futbolísticos de este comienzo de temporada y el ambiente en las horas previas al encuentro ya dejaba claro que no se trataba de una jornada cualquiera.
La afición respondió y el estadio se convirtió en uno de los protagonistas de la tarde.
El equipo también.
El Racing salió dispuesto a demostrar que el salto de categoría no iba a cambiar su personalidad.
Y durante buena parte de la primera mitad consiguió poner contra las cuerdas a un Villarreal que llegaba con aspiraciones importantes después de haber terminado tercero la temporada anterior.
Andrés Martín abrió el camino
El primer gol de la nueva temporada racinguista en Primera llegó desde el punto de penalti.
Andrés Martín no falló.
El delantero convirtió la pena máxima en el minuto 21 después de una acción revisada por el VAR y puso al Racing por delante.
El Sardinero explotó.
Pero el Racing quería más.
Y lo encontró poco después.
Sergio Martínez y un gol para recordar
El segundo tanto fue todavía más especial.
Sergio Martínez apareció para marcar una espectacular volea en el minuto 34 y colocar el 2-0 en el marcador.
El Racing estaba viviendo el regreso soñado.
Dos goles.
Su estadio entregado.
Y un Villarreal que parecía no encontrar la manera de frenar al conjunto local.
Pero quedaba muchísimo partido.
El Villarreal reacciona antes del descanso
El conjunto dirigido por Íñigo Pérez reaccionó cuando peor parecía estar.
Pape Gueye recortó distancias en el tiempo añadido de la primera parte con un disparo desde fuera del área que cambió completamente el escenario.
Y apenas un minuto después llegó el empate.
Nicolas Pépé apareció para colocar el 2-2 antes del descanso.
En apenas unos minutos, el Villarreal había conseguido borrar toda la ventaja del Racing.
Del 2-0 al 2-2.
El partido estaba completamente abierto.
Una segunda parte sin dueño
Después del descanso, el encuentro perdió parte de la locura ofensiva de los primeros 45 minutos, pero mantuvo la intensidad.
El Villarreal tuvo más posesión y terminó controlando el balón durante más tiempo, con un 58,6% frente al 41,4% del Racing, según los datos oficiales de LaLiga.
Sin embargo, el Racing siguió siendo peligroso.
Los cántabros terminaron además con más disparos: 17 frente a los 12 del Villarreal.
Ninguno consiguió encontrar el tercer gol.
Y el empate terminó siendo definitivo.
Un punto que sabe diferente
Sobre el papel, un empate en casa puede parecer un resultado insuficiente para un equipo que acaba de ascender.
Pero este no era un partido cualquiera.
El Racing se enfrentaba a un Villarreal construido para competir en la zona alta y consiguió adelantarse por dos goles.
Además, mostró durante muchos minutos que tiene argumentos para competir en Primera.
El punto no permite sacar conclusiones sobre lo que sucederá durante los próximos meses, pero sí deja algo claro:
el Racing no ha vuelto a Primera para limitarse a mirar.
La afición ya tiene su primer recuerdo
Para los racinguistas, el resultado quedará asociado para siempre al regreso.
Después de años complicados, descensos y una larga espera, El Sardinero volvió a recibir un partido de Primera.
Y el equipo respondió.
No hubo victoria.
Pero hubo cuatro goles, emoción, remontada y un punto.
Sobre todo, hubo una sensación que durante mucho tiempo parecía lejana:
el Racing vuelve a estar entre los grandes del fútbol español.
Ahora empieza lo difícil.
Mantenerse.
Competir.
Y demostrar durante 38 jornadas que el ascenso no fue el final del camino, sino el comienzo de una nueva etapa.
La primera página ya está escrita.
Y no ha podido ser más emocionante.