El Deportivo vuelve a Primera: ocho años después, el Dépor recupera su sitio
El conjunto coruñés culmina su reconstrucción con un ascenso en Valladolid y devuelve a Riazor a la máxima categoría del fútbol español
Ocho años dan para mucho. Para cambiar de jugadores, entrenadores y proyectos. Para pasar de las grandes noches de Primera a escenarios completamente desconocidos para un club de la dimensión del Deportivo. Para que una generación de aficionados crezca sin ver a su equipo competir contra los grandes.
Pero ocho años también pueden servir para demostrar que algunos vínculos no desaparecen.
El Deportivo de La Coruña vuelve a Primera División.
El conjunto gallego consiguió el ascenso el pasado 24 de mayo después de imponerse 0-2 al Real Valladolid en el José Zorrilla, con un doblete de Bil, y puso punto final a una espera que comenzó con el descenso de 2018. Con 77 puntos, el Dépor certificó matemáticamente su regreso a la máxima categoría.
Y quizá lo más importante es que no se trata simplemente de un ascenso.
Es el regreso de uno de los clubes que más huella ha dejado en el fútbol español.
De la élite al golpe más duro
Durante años, el Deportivo estuvo acostumbrado a jugar contra los mejores.
El club llegó a convertirse en uno de los grandes protagonistas del fútbol español durante las décadas de los 90 y los 2000. La Liga de 2000, las Copas del Rey, las Supercopas y aquellas inolvidables noches europeas con Riazor lleno forman parte de una época que todavía permanece en la memoria del deportivismo.
Después llegó una etapa completamente diferente.
El descenso de 2018 abrió una cadena de problemas deportivos que terminó alejando al equipo del fútbol profesional. El Deportivo tuvo que reconstruirse desde abajo y aceptar una realidad que parecía imposible para un club que apenas unos años antes estaba jugando la Champions.
La recuperación fue lenta.
Pero la afición siguió ahí.
Una afición que nunca cambió de categoría
Si existe un elemento que explica buena parte del regreso del Deportivo es su gente.
Durante los años más complicados, Riazor continuó siendo un punto de encuentro. Cambiaron los rivales y cambiaron las categorías, pero no la relación entre el equipo y una ciudad que mantuvo al Dépor como una parte fundamental de su identidad.
El ascenso ha vuelto a demostrarlo.
Después de la victoria en Valladolid, A Coruña se lanzó a la calle. Más de 52.000 personas participaron en las celebraciones posteriores al ascenso, con cerca de 40.000 concentradas en la zona de Cuatro Caminos y otras 12.000 en la Fan Zone instalada junto a Riazor.
La imagen resume perfectamente lo que significa este regreso.
No era solamente un equipo celebrando tres puntos.
Era una ciudad celebrando que volvía a recuperar algo que llevaba demasiado tiempo esperando.
El día que todo cambió
El partido de Valladolid tenía todos los ingredientes para convertirse en una jornada histórica.
El Deportivo llegaba sabiendo que una victoria significaba el ascenso directo. Al otro lado estaba un Valladolid que intentaba cerrar la temporada ante su público.
El encuentro comenzó con una tormenta que añadió todavía más dramatismo a la tarde.
Y el protagonista terminó siendo Bil.
El canterano marcó los dos goles del encuentro y convirtió una jornada que ya era importante en una página histórica para el Deportivo. El segundo tanto terminó de desatar la celebración blanquiazul.
Cuando llegó el pitido final, ya no había cuentas que hacer.
El Deportivo era equipo de Primera.
Riazor vuelve a recibir a los grandes
El ascenso cambia completamente el escenario para el club.
La próxima temporada, Riazor volverá a recibir a los grandes del fútbol español. Los desplazamientos volverán a tener otro significado y cada jornada volverá a situar al Deportivo en el centro de la actualidad nacional.
Pero el objetivo inicial será mucho más sencillo que recordar épocas pasadas.
