La etapa de Xabi al frente del banquillo llegó a su fin. El club anunció este martes su destitución tras una serie de resultados que no cumplieron con las expectativas marcadas a comienzo de la temporada. La decisión, tomada después de una reunión de urgencia de la directiva, pone punto final a un proyecto que generó ilusión, pero que terminó diluyéndose con el paso de las jornadas.
Pese a un inicio prometedor, el equipo nunca logró la regularidad necesaria para consolidarse en los objetivos deportivos. Las dudas en el juego, la falta de contundencia en momentos clave y la creciente distancia con los puestos previstos acabaron por debilitar la confianza en el técnico.
Xabi se despide dejando una imagen de profesionalidad y compromiso, respaldado por el respeto del vestuario y el reconocimiento de su apuesta futbolística. Sin embargo, en el fútbol de élite los resultados mandan, y el margen de maniobra se fue agotando semana tras semana.
El club agradeció públicamente su trabajo y no descarta que en el futuro los caminos vuelvan a cruzarse. Mientras tanto, la dirección deportiva ya trabaja en la búsqueda de un sustituto que pueda reconducir la situación y devolver al equipo a la senda de la estabilidad.
