El proyecto de Xabi Alonso en el Real Madrid atraviesa su primer momento de turbulencias. Tras el empate sin goles ante el Rayo Vallecano, el segundo consecutivo sin marcar, el equipo blanco empieza a despertar más preguntas que respuestas. Y la principal apunta al banquillo: ¿está Xabi gestionando bien su plantilla?
El Real Madrid domina los partidos, pero cada vez transmite menos. Su fútbol es plano, con posesión inofensiva y escasa profundidad. Se ve a un equipo que toca y toca, pero no hiere. La chispa que antes encendían los Vinícius, Mbappé o Bellingham parece haberse diluido en un sistema demasiado rígido, más preocupado por el control que por el desequilibrio.
El discurso de Xabi Alonso sobre la “paciencia con el balón” empieza a chocar con la realidad: el equipo se atasca. Falta desborde, falta ritmo, falta hambre. Y lo más preocupante es que, pese a los síntomas evidentes, el técnico no parece dispuesto a mover las piezas que podrían cambiar la dinámica.
🚨 Gonzalo y Endrick, los grandes olvidados
Dentro del vestuario, algunos empiezan a mirar con extrañeza la falta de oportunidades para los jóvenes. Gonzalo García, uno de los talentos más prometedores de Valdebebas, sigue sin minutos en partidos donde el equipo necesita aire fresco y descaro.
Endrick, fichado a golpe de ilusión y millones, apenas ha tenido continuidad. Su participación se reduce a minutos residuales, y no por falta de condiciones: en los entrenamientos, cuentan que su nivel de intensidad y definición ha sorprendido incluso a los veteranos.
¿Por qué no juegan? Esa es la pregunta que empieza a flotar entre los pasillos del club. Algunos apuntan a que Xabi no quiere “romper el equilibrio” del grupo; otros, a que prefiere mantener jerarquías claras. Pero cuando los resultados no acompañan, las jerarquías dejan de proteger a nadie.
